Cayó Mencho, y ahora ¿Qué sigue?

Tras revelarse la noticia sobre la muerte del capo, aproximadamente a las 11:00 am, se recrudeció la violencia en varios estados, generando aún más narcobloqueos, incendios y enfrentamientos en más allá de Jalisco, Michoacán, y Colima.

Cayó Mencho, y ahora ¿Qué sigue?

Por: Francisco Pérez-Ayala

La noticia más vista del mundo este 22 de febrero, es la captura (Y muerte) de Rubén (Nemesio) Oseguera Cervantes, de apodos “El Mencho”, “El 01”, Ó “El señor de los gallos”, quien hasta su último momento fue el líder fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

“Mencho” fue abatido por fuerzas armadas mexicanas en un operativo en Tapalpa, Jalisco las primeras horas de este domingo; la DEFENSA confirmó su muerte tras enfrentamientos, de los cuales se reportaron militares heridos y muertos, así como bajas y arrestos de algunos integrantes del grupo.

Hasta ese punto la operación (Según informa el comunicado) contó con apoyo de inteligencia internacional, incluida la de Estados Unidos, donde “El Mencho” era el narcotraficante más buscado y caro, con una recompensa de 15 millones de dólares (además de los 30 millones de pesos que ofrecía el estado mexicano).

En los primeros minutos de la operación, antes de las 9:00 am, Hugo alias “Tuli” un operador financiero dentro de la jerarquía más alta dio la orden a las estructuras delincuenciales del CJNG, de crear caos, cerrar vialidades, y hasta ofreció recompensa por matar militares, inmediatamente las huestes de las 4 letras comenzaron a robar vehículos, quemarlos y realizar bloqueos; a partir de las 10:00 am la información de una posible detención de “Mencho” o de alguno de sus lugartenientes más fuertes se difundió, se hablaba de la detención de su hijastro y segundo al mando Juan Carlos Valencia González, alias “03”, también se mencionó la posible detención de José Luis Gutiérrez Ochoa alias “Tolín”, y/o de Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “El Sapo”, lo cual hizo que se intensificaran los hechos delictivos.

Tras revelarse la noticia sobre la muerte del capo, aproximadamente a las 11:00 am, se recrudeció la violencia en varios estados, generando aún más narcobloqueos, incendios y enfrentamientos en más allá de Jalisco, Michoacán, y Colima, que fue donde todo comenzó, se sumaron Guanajuato, Nayarit, Baja California, Baja California Sur, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Quintana Roo, Guerrero, Puebla, Aguascalientes, San Luis Potosí, Estado de México, Querétaro, Hidalgo y Tlaxcala.

Es decir, se presentaron 3 oleadas de violencia:

• La primera: Intento por disuadir y evitar la detención.
• La segunda: Intento de evitar traslado y presionar para la liberación.
• La tercera: Violencia como venganza.

¿Qué representaba “Mencho” y el CJNG para México?

El Mencho no era un capo más, desde la creación del CJNG, conocidos originalmente como “Mata Zetas” crecieron de forma ininterrumpida por más de 15 años, bajo el mando de Mencho ocurrieron grandes fenómenos delictivos que se deben señalar.

Primeramente: El CJNG se convirtió en la organización criminal más poderosa de México, fue la primera en la historia en lograr tener presencia las 32 entidades del país, y con fuerte presencia o control parcial en al menos 21 estados del territorio nacional, contaba con rutas de tráfico internacionales, exportaciones de droga a Estados Unidos, Asia, Europa, África y Oceanía, además de contar con diversos esquemas de extorsión, secuestro, contrabando, ejecución de obra pública, lavado de dinero, huachicol fiscal, y sobre todo, el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos, que fue lo que hizo de “El Mencho” una prioridad para ese país.

La estructura del CJNG combina métodos paramilitares, financiamiento sofisticado, y control territorial agresivo, haciéndolo un enemigo formidable para el estado mexicano y los Estados Unidos, este crecimiento, entrenamiento, y facilidad para captar recursos, así como el manejo de “Mafiócratas” es decir gobernantes, legisladores, jueces y políticos a su servicio, le permitió al cartel disputar abiertamente el dominio del territorio contra los otros cárteles.

Las disputas entre CJNG y los carteles mexicanos fueron en múltiples frentes, en el golfo contra los zetas donde fue su primer guerra, siguió contra los grupos de Michoacán y por supuesto contra el cártel de Sinaloa, que con la captura de El Mayo Zambada y El Chapo habían perdido liderazgo fuerte en los últimos años, y que incluso se habla de una asociación (Impensable en otro momento) con los herederos del chapo Guzmán.

Impacto inmediato tras su caída: Violencia y resistencia del CJNG

Tras la muerte de “Mencho”, el CJNG respondió con bloqueos de carreteras, quema de vehículos, enfrentamientos con fuerzas de seguridad, y generación de miedo en prácticamente todo el occidente de México.

Las cancelaciones de vuelos en aeropuertos importantes como Guadalajara y Puerto Vallarta; así como las advertencias de seguridad por parte de embajadas como la rusa, israelí, y americana ante posibles ataques o bloqueos en carreteras; generó incertidumbre en la percepción de seguridad, dejó negocios cerrados por temor a ser incendiados; autopistas cerradas dejando varadas a miles de personas; alto total a actividades en Zona Metropolitana de Guadalajara y otros municipios de Jalisco, Colima, Nayarit, y Michoacán.

Estos bloqueos demostraron que incluso sin el líder, la organización tiene capacidad logística para generar caos, al menos temporalmente. Y es que a partir del año 2020 se informaba sobre un padecimiento renal, contra el cual el líder máximo del cartel se encontraba luchando, y hasta había construido un hospital para poder tratarla, esto puso sobre la mesa el tema de la sucesión y permitió delegar poder en mandos operativos regionales.

¿Qué viene ahora para la estructura del CJNG?

La sucesión interna.

Debemos partir de que la figura de Nemesio Oseguera, se construyó sobre piedra, casi dos décadas prófugo del gobierno, con la expansión territorial narrada previamente, y con la devoción y afinidad de los integrantes de su cartel, crearon la imagen de un liderazgo carismático para esa organización, y esa figura no se destruye automáticamente con la muerte, de hecho cuando ocurre esto, pueden ocurrir tres cosas:

La primera, el legado del líder del CJNG dejaría continuidad: En la organización delincuencial existen personajes de alto rango, algunos más discretos que otros, pero existen quienes tenían las con redes de contactos y control territorial, que podrían (o no) dar el respaldo a un sucesor determinado, que en realidad tendría que estar bien identificado por ellos, ya que al funcionar como una empresa criminal, habitualmente existe un segundo al mando y que desde tiempo atrás, ya se preveía que debería suceder al “01” en caso de ausencia. Incluso podría ser que el nuevo líder cuente ya con el respaldo de la familia, socios y lugartenientes del capo. En este caso, el líder aparente sería Juan Carlos Valencia González, de quien se hablas en documentos de inteligencia como el posible sucesor, ya que se le identificaba como el segundo al mando; aunque en este momento no es claro si está libre o vivo, ya que existen varios rumores respecto a una posible captura en el mismo operativo.

La segunda: Un supuesto donde no exista consenso sobre el sucesor y los líderes de segundo, tercer, y hasta un cuarto nivel jerárquico, quieran asumir el mando, lo cual podría dividir rotundamente al cártel, no en grupos autónomos con cárteles independientes, sino en una disputa real para asumir la sucesión plena coordinada por los lugartenientes en pugna, bajo el argumento de una meritocracia criminal.

Este proceso de pugna puede incluir figuras como sus lugartenientes de más alto rango, identificados en cada región (Algunos hasta en narcocorridos hablan de la cercanía con el capo y del poder de mando); también está la posibilidad de que la pelea sea por parte de quienes fungieron como operadores financieros, políticos, o lugartenientes que han permanecido a la sombra o en secreto ante el ojo público; también se debe considerar a los familiares con poder residual y que mucho tienen o tuvieron que ver con el ascenso del extinto jefe de la organización, aunque es de señalar que varios de sus hijos y parientes han sido detenidos y extraditados.

La tercera: Una fragmentación interna del cártel, las 32 entidades donde tiene “Franquicias” se dividirían y disputarían los territorios para la aparición de nuevos carteles regionales o locales. No habría disputa por el control del CJNG, sino disputas internas por el control de las zonas y regiones de los microcárteles que surgirían a partir de la muerte de Mencho.

Al perder un nodo central de autoridad, el CJNG podría dividirse en células más pequeñas, cada una con su propia agenda, esto puede llevar a que los liderazgos secundarios otrora leales a un solo jefe máximo, busquen la subsistencia de sus grupos de forma autónoma haciéndoles competir violentamente por territorios, incluso haciendo alianzas con otros carteles para lograr su cometido, eso debilitaría al cartel como estructura unificada.

Este patrón se ha visto en otros cárteles tras la captura de sus líderes (históricamente y por lógica criminal) las células más pequeñas pasarían a una integración por grupos rivales, donde sectores del CJNG pueden ser absorbidos por otras organizaciones (por ejemplo Sinaloa, Cártel de Tijuana, del noreste, o grupos emergentes), modificando el equilibrio del crimen organizado en nuestro país.

Indistintamente de lo que pase en este momento; es indiscutible que la organización, el CJNG no desaparece con la muerte de su jefe; se transforma; la historia de los cárteles, y de toda organización criminal, muestra que los capos muertos no representan el fin, de hecho los cárteles siguen vivos, pero con lógicas internas nuevas, muchas veces “Divinizan” la imagen del líder fallecido o preso, y “En su nombre” o en “Apología” de su legado dan continuidad; en algunas otras, las lealtades a la organización se terminan, argumentando que “Las cosas no son como cuando estaba el líder” y se enfocan hacia nuevos grupos y liderazgos.

¿Qué efectos puede traer la captura?

Es probable que en el corto y mediano plazo México enfrente un incremento temporal de violencia interna, producto del vacío de poder; ajustes territoriales entre grupos criminales en disputa (Los conflictos ya existentes y lo que puedan surgir); más confrontaciones en los estados con fuerte presencia del CJNG (Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Colima, entre otros).

Si el cartel se divide, las facciones locales o regionales podrían buscar alianzas con narcotraficantes más poderosos o nuevos grupos emergentes para intentar ocupar espacios dejados producto del reacomodo del CJNG. Estos pactos pueden traer nuevos patrones de violencia, implementación de nuevas rutas de tráfico (Nacional e internacional), cambios en las economías ilícitas y sumergidas en zonas rurales y urbanas, pelea de plazas y aumento en la presencia de droga en las calles, extorsión, secuestro, y otro tipo de delitos que permitan recaudar dinero que ayude a financiar las disputas.

La caída de el Mencho mostrará las vulnerabilidades del grupo delictivo, pero también va a mostrar las debilidades de las estructuras sociales y gubernamentales que dependían de este grupo para mantener la narco política regional, presidentes municipales, legisladores, jueces, y hasta gobernadores, podrían ser exhibidos por su vínculo con el CJNG porque cuando llegue el reacomodo, también llegarán las renegociaciones, cobro de favores, y mayor exigencia de prerrogativas para el cártel a quien la mafiocracia le debe el arribo al poder.

¿Qué representa para México?

La caída de El Mencho es una derrota importante para una de las estructuras criminales más violentas, y la más grande de México, pero esa detención y muerte no garantiza la desarticulación instantánea del CJNG ni el fin de la violencia.

Marca un punto de inflexión estratégico en la lucha contra los cárteles, ya que en múltiples ocasiones, desde hace más de una década “Mencho” logró escapar del gobierno, incluso derribando helicópteros y realizando bloqueos y quemas simultáneas que permitieron su huida, pero también con la colaboración de narcopolíticos que permitían que tuviera mayor movilidad.

Obligadamente se avecina una fase de reconfiguración violenta y competitiva entre bandas criminales, no solo una posible disputa interna, sino también grupo contrarios con quienes mantenían disputa, podrían arremeter contra ese grupo aprovechando la baja en la moral de sus miembros tras el fallecimiento de su figura de mayor autoridad.

El verdadero reto en este momento es para el Estado Mexicano, deben establecer las estrategias que permitan mantener la seguridad, fortalecer la cohesión institucional, además de implementación de programas preventivos.

La historia reciente de los cárteles nos demuestra que la eliminación de un líder clave crea riesgos y oportunidades; depende en gran medida de la capacidad del Estado para aprovechar este momento, reforzar el tejido social y anticipar dinámicas criminales emergentes; hoy México enfrenta un problema más grave de lo que se piensa, la detención y muerte de Oseguera Cervantes, no es el fin del CJNG, tampoco el fin del narcotráfico; mucho menos será el fin de las críticas de los Estados Unidos hacia el manejo de la seguridad en México, es solamente una cabeza de la hidra la que cayó, es real que era la cabeza más grande, la más peligrosa, pero la hidra sigue viva, y en México no es una sola hidra, son muchas hidras, con mayor número de cabezas.

El estado debe aprender de esta experiencia, dejar hacer y dejar pasar, cuando se trata de delincuencia, siempre cobra un precio más caro que el beneficio de evitar el conflicto por no asumir el costo político; la mafiocracia existe, el narco poder dentro de las instituciones de gobierno existe, pero lo ocurrido este domingo 22 de febrero nos recuerda que la supremacía del gobierno también existe, y cuando el estado mexicano decide intervenir, a pesar del costo humano, siempre puede lograr el objetivo, incluso tratándose de detener al capo más poderoso del mundo, como lo fue “Mencho”.

A los mexicanos no nos queda más que estar atentos, y desde casa fortalecer el civismo, los valores, la participación, el compromiso con la cultura de la legalidad, el amor a la patria y a nuestros semejantes, no para combatir a un grupo o a otro, eso no nos toca, lo que nos toca es combatir la ignorancia, la permisividad, y la falta de interés por nuestras niñas, niños, jóvenes, y por todos aquellos de quienes nos rodeamos.